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18 de febrero de 2026 6 min de lectura
El manager de 2025: menos procesos, más lucidez

El manager de 2025: menos procesos, más lucidez

Las herramientas de management se multiplican, pero las tensiones de equipo nunca han estado tan presentes. ¿Y si la verdadera palanca no fuera un nuevo proceso, sino un trabajo sobre la postura del manager?

Loïc Wan-Ajouhu

Loïc Wan-Ajouhu

Cofundador de Vikl, exdirector financiero en VINCI Construction

Cada vez más herramientas, siempre las mismas tensiones

Los managers nunca han tenido tantas herramientas a su disposición. Software de gestión de proyectos, plataformas de RR. HH., cuadros de mando de rendimiento, OKR, rituales ágiles, plantillas de feedback...

Y sin embargo, las tensiones de equipo no han disminuido. La tasa de desvinculación sigue siendo elevada. Los managers están agotados. Los colaboradores se sienten a menudo incomprendidos.

Hay una paradoja evidente: se han dotado de herramientas los procesos, pero no a las personas.

Sabemos perfectamente planificar un sprint. Sabemos mucho menos gestionar el momento en que dos colaboradores llevan tres semanas sin hablarse.

La trampa del "todo proceso"

El reflejo de muchas organizaciones ante las tensiones humanas es añadir un proceso. ¿Conflicto recurrente? Se crea un "marco de resolución de conflictos". ¿Feedback insuficiente? Se imponen "reuniones trimestrales estructuradas". ¿Comunicación deficiente? Se despliega un ritual semanal adicional.

Estos dispositivos parten de una buena intención. Pero a menudo pasan por alto lo esencial: un proceso no cambia la forma en que un manager percibe una situación, gestiona sus emociones o elige sus palabras.

Puedes tener la mejor plantilla de feedback del mundo. Si el manager que la rellena no entiende por qué su colaborador reacciona de forma distinta a lo que esperaba, la plantilla no servirá de nada.

Lo que realmente marca la diferencia

La lucidez antes que el método

El manager de 2025 no es el que domina más métodos. Es el que ve con más claridad lo que ocurre — en él y a su alrededor.

La lucidez es:

  • Reconocer que estás molesto antes de reaccionar
  • Ver que el silencio de un colaborador no es aprobación
  • Comprender que tu propia forma de comunicar no es universal
  • Aceptar que una tensión sin tratar no desaparecerá por sí sola

Es el requisito previo de toda acción acertada. Y eso no se aprende en un proceso — se cultiva en la práctica.

La adaptación antes que el estándar

Cada colaborador es diferente. En su perfil de comportamiento, su cultura, su forma de recibir la información, sus necesidades relacionales.

El manager que trata a todo el mundo de la misma manera — incluso con las mejores intenciones — crea malentendidos. El que adapta su enfoque al perfil de cada interlocutor crea confianza.

Un perfil analítico necesita datos y lógica. Un perfil expresivo necesita conexión y reconocimiento. Un perfil estable necesita seguridad y tiempo. Un perfil dominante necesita claridad y eficacia.

El manager de 2025 no gestiona un equipo. Gestiona individuos.

El acompañamiento continuo antes que la formación puntual

El modelo clásico del desarrollo directivo — una formación de 2 días al año — muestra sus límites desde hace tiempo. No es que las formaciones sean malas, sino porque:

  • Se olvida el 80 % del contenido en unas semanas
  • Las situaciones reales nunca se parecen a los casos de estudio
  • El momento en que necesitas ayuda rara vez es aquel en que tiene lugar la formación

Lo que funciona es el acompañamiento sobre la marcha. Un apoyo disponible cuando la tensión se presenta, no cuando el calendario de formación lo prevé.

Es la convicción que fundó Vikl: ofrecer a cada manager un compañero que le ayude a ver claro, a encontrar las palabras adecuadas y a progresar — en el día a día, en su contexto real, adaptado a su perfil y al de sus colaboradores.

¿Cómo es el manager de 2025?

Si tuviera que dibujar el retrato del manager que triunfará en los próximos años, esto es lo que vería:

  • Conoce sus puntos ciegos y no pretende dominarlo todo
  • Adapta su estilo al perfil y a la cultura de cada interlocutor
  • Trata las tensiones pronto en lugar de esperar a que se enconen
  • Busca el feedback en lugar de huir de él
  • Progresa de forma continua en lugar de a golpes formativos
  • Usa las herramientas no para automatizar sus relaciones, sino para reforzar su capacidad de gestionarlas

No es un perfil idealista. Es un perfil realista — a condición de contar con los apoyos adecuados.

En resumen

El management de 2025 no se definirá por las herramientas que se usen, sino por la calidad de las relaciones que se construyan.

Los procesos son necesarios. Pero nunca bastarán. Lo que marca la diferencia es un manager que se conoce, que comprende a los demás, y que tiene la valentía de actuar con acierto — incluso cuando resulta incómodo.

Menos procesos, más lucidez. Es quizá el giro más importante que el management tiene por delante.

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